jueves, 20 de agosto de 2009

La chica de al lado

¿Nunca soñaron ir en un colectivo y que sea "la casualidad" la que te presente a ésa persona que hace tanto estás buscando? Yo si. Y hoy pareció que "la casualidad" quiso cumplirme el sueño... y me quedé en el molde, como siempre (ok, casi).

Than thing you do

Llegar a la terminal, sacar el pasaje. La rutina del viajante. En la cola tuve la primer llamada de atención. Pero mi conocimiento empírico de las probabilidades de que toque un asiento apropiado hicieron que ni siquiera lo considere. Pasaje en mano, colectivo. Asiento en la parte de arriba. Con dos mochilas de equipaje, parada forzada frente al asiento para acomodar la carga. Espacio de paso concedido, ocurre lo impensable: en un colectivo lleno de lugares vacíos, se sienta al lado mio. De reojo la miro: ojos celestes, anteojos montados al aire, gorrito de lana blanco y hojas en mano. Acomodo una de las mochilas en el compartimiento superior a tal fin, no logro leer que dicen las hojas. La otra mochila debajo del asiento, me recuesto sobre el mismo. Me pongo los auriculares, me tapo con la campera y miro de reojo. That thing you do es lo que suena. Mi canceriana imaginación empieza a volar.

Es costumbre mia rezar al arrancar un viaje. U orar, como aprendí en el Movi. Y Eduardo Meana me ayuda con "Eso que soy, eso te doy", sin siquiera que lo busque. Pasan las canciones, salimos de Suárez. "Love today" sólo ayuda a liberar mas mi mente. Sueño. Pispeo. Sueño mas. Las hojas se vuelven claras: un texto en Alemán sobre Argentina, todas garabateadas. Alguien estudia.

Relax, take it easy ('cause there is nothing that you can do)

Debo haber dormitado un rato, porque no recuerdo nada de ninguna Profecía. Me relajo intentando pensar un poco mas en frío. Pero no hay nada que pueda hacer. No tengo un saco sino una campera azul cubriéndome. El dúo sueco me lo advierte: ella es peligrosa. Ésta vez no sé si les voy a creer. Yo no quiero ser Grace Kelly, pero si me gustaría saber nada mas que decir. Se encienden las luces. Estamos en Pigüé.

Afuera

El colectivo para, la gente empieza a pararse. Miro a los costados. De pronto, se mueve. -"¿Me permitís?". Era claro que su viaje terminaba mucho antes del mío. "Afuera tu no existes, sólo adentro" rebota en mis oídos. Me paro, la dejo salir. Se baja. Afuera no la puedo cuidar. Sólo adentro. ¿Será que los colectivos no son mi lugar? "La esperanza no está en el mar ni en las antenas de TV" es la burda traducción que parece tratar de enseñarme. All alone, esa pieza que algún día me gustaría adaptar a una Big Band, me confirma lo obvio. Pero con un teclado a mano. Quizás sea bueno dejarlo por escrito. Al fin y al cabo, alguien está ahí afuera esperando mi canción...